6 consejos para comer vegetariano viajando barato

¿Sabéis cuál era uno de mis miedos de viajar desde que decidí no comer carne? Pasar hambre por no saber qué comer en los viajes… y más cuando viajamos de low cost y evitamos comer en restaurantes. Aunque si os digo la verdad, una vez puesto no me pareció tan difícil comer vegetariano. Comer verduras y fruta mientras viajas es más fácil y económico de lo que parece. En uno de los supermercados que visitamos durante nuestro último viaje para mis bocadillos gastamos 2 euros y medio: un aguacate, lechuga, un tomate y una manzana. Y para el de Leo fueron casi 4 por jamón cocido y queso (los dos para unos 4 bocatas grandes). Es verdad que los patés vegetarianos envasados son más caros que los de carne, y es algo que pasa con la comida procesada vegetariana… pero teniendo una variedad enorme de frutas y verduras de temporada no es necesario abusar de ellos (aunque vienen genial para apuros).

Consejos para sobrevivir en la carretera o de mochilero comiendo vegetariano sin arruinarse:

1. Evitar procesados: como he dicho antes puede venir bien llevar una lata de paté vegetariano o hummus de por si acaso. A veces, y sobretodo si vas de mochilero, encontrar un supermercado con comida fresca es más complicado de lo que puede parecer. En nuestro viaje por el Algarve decidí llevar una lata de paté de champiñones (no la recomiendo para nada). Y otra sabor calabacín y tomate que estaba realmente buena (comprado en Aldi). Pero realmente de eso no me alimenté. Me dio para dos bocatas nada más esa lata y estuvimos casi 6 días por el Algarve. En el camino visitamos varios supermercados (sobretodo Lidl y Aldi) y vimos cantidad de productos procesados vegetarianos, pero los precios eran altos y sin probarlos me puede pasar lo mismo que con la lata esa de paté de champiñones (no estoy acostumbrada a comida envasada).

2. Buscar supermercados grandes: la diferencia de productos entre los supermercados del centro de las ciudades y la de los barrios un poco menos turísticos es notable. En los supermercados del centro, a parte de ser pequeños, reducen considerablemente los productos frescos, por lo que acabarás haciéndote un bocadillo solo de queso (que no digo que esté mal, pero cansa).

3. No dejéis de comprar fruta o verdura porque os parezca caro: esto mejor os lo cuento con una anécdota. El primer día que paramos a por provisiones tenía muchas ganas de comer tomates y Leo se “asustó” al ver el precio de los tomates. Le parecía que me iba a gastar un dineral cogiendo cuatro tomates, pero no llegaron ni al medio kilo. Lo que significa que no me gasté ni 1 euro en una comida que me valdría para un par de almuerzos. Lo mismo pasa con las frutas. Nosotros comemos mucha fruta cuando viajamos y puede parecer que va a salir muy caro. Pero la fruta sacia mucho y con un par de euros puedes proveerte de una cantidad enorme para picotear, desayunar, merendar…

4. Comprar fruta de temporada:  a casi todo el mundo le encantan las fresas, y las ves en el supermercado tan hojitas que te dan muchísimas ganas de comprarlas, pero ¡ojo! Mira el precio que tienen ahora mismo. No es fruta de temporada y por una cajita que no va a llegar a quitarte el antojo te vas a dejar 3 euros. Por ese mismo precio puede comprar media sandía. O dos kilos de manzanas, dos kilos de nectarinas, plátanos o la fruta que sea de temporada. Además, que el sabor de unas fresas fuera de temporada es muy pobre en comparación a comerlas en su época (que no os engañen).

5. Mezclar: más de una vez he comprado verduras al azar y me he hecho un bocadillo como ningún otro. Probar sabores nuevos  provenientes de alimentos que te guste siempre es una aventura y riesgo que debemos tomar. La probabilidad de hacer algo que no te guste es muy baja teniendo en cuenta de que partes de ingredientes elegidos por ti.

6. Siempre llevar un cuchillo: no sabes que tipo de alimento vas a decidir cortar, y aunque alguno pueda ser fácil de comerse a bocados no todos se prestan a ello. Bueno e igual que llevo un cuchillo intento llevar un recipiente (tuper o vaso). Así podrás almacenar los productos que se queden abiertos.

¡PERO TODOS TENEMOS ANTOJOS Y PODEMOS DARNOS UN CAPRICHO DE UN DULCE SIEMPRE QUE NO SE CONVIERTA EN UNA RUTINA! TODOS SABEMOS QUE COMER MUCHO AZÚCAR LIBRE Y COMIDA PROCESADA NO ES BUENO… PERO NO POR ELLO DEBEMOS ERRADICARLOS DE NUESTRAS DIETAS ESPORÁDICAS. LÓGICAMENTE EN EL DÍA A DÍA NO ES BUENO INCORPORARLO COMO RUTINA. PERO LOS PASTELES DE NATA SON MI PERDICIÓN PORTUGUESA Y AUNQUE NO SEAN TAN SANOS COMO UN RACIMO DE UVAS… ES NECESARIO PROBAR LA GASTRONOMÍA DEL LUGAR.

 Recordad:

COLLECT MOMENTS, NOT THINGS.

Fotos por Leo Hidalgo (@yompyz)

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